Sutton Hoo es el nombre del lugar situado en Suffolk, Reino Unido en el que se encontraron en 1939 restos de un barco funerario del siglo VII así como diversos artefactos.
Sutton Hoo ha sido de vital importancia para los historiadores de la Edad Media ya que aportó información sobre ese periodo en Inglaterra;
periodo que hasta el hallazgo estaba muy poco documentado. Es uno de
los descubrimientos arqueológicos principales de todo el Reino Unido por
su antigüedad, tamaño, rareza e importancia histórica.
Sutton Hoo está en un peñasco a la orilla derecha del río Deben. En 1601 se descubrieron diversos montículos funerarios en la zona.
Existen numerosos montículos funerarios en la zona aunque la denominación
Sutton Hoo hace referencia al
barco funerario encontrado en el
montículo 1.
Este montículo está a su vez compuesto de 20 montículos diferentes,
muchos de ellos siguen sin explorarse. Además, se encontraron 27
sepulturas más en la zona. La disposición circular de 20 de estas fosas
hace suponer que se trataba de fosas correspondientes a actos rituales.
En la zona está también el
montículo 2 en el que se encontraron los
restos incinerados de un hombre y un caballo y
el montículo 3, en el que se halló
otro barco funerario, saqueado en 1860.
Los hallazgos están datados alrededor del año 625 gracias a unas monedas de oro que se encontraron con el tesoro. El barco tiene unos tres metros de largo. Tenía una cubierta abierta y una cámara funeraria. Se desconoce si llegó a navegar, pero se sabe que es obra de artesanos profesionales.
El tesoro hallado en Sutton Hoo es extenso. La gran mayoría de los hallazgos se exponen en el Museo Británico. Incluye: adornos personales realizados en oro y plata,
armas como espadas y cascos, una lira y artículos domésticos como un
caldero. Se encontraron también restos de tejidos de todas clases.
Entre otros objetos se hallaron un casco muy ornamentado, varias armas,
un escudo y piezas de armadura finamente trabajadas, además de joyas,
monedas de oro, cucharas y cuencos bizantinos de plata.
Entre los hallazgos está también un plato realizado en plata con una inscripción datada en Bizancio. Otros objetos de plata y bronce proceden de la zona mediterránea y son más recientes. Uno de los arcos encontrados es de origen Celta. Algunos objetos tienen detalles cristianos: dos cucharas de plata llevan la inscripción “Saulos” y “Paulos” en letras griegas.
Sin duda la pieza central de la tumba y la que la identifica a primera
vista en los libros de Historia es
el casco. El Museo Británico realizó
varias reconstrucciones y réplicas ya que del original sólo se
encontraron fragmentos. Al parecer resultó muy dañado cuando el barco y
la cámara en la que se encontraba se colapsaron tras pudrirse la madera.
Fabricado con hierro y bronce, su diseño sugería cierta influencia
escandinava y a pesar de lo poco que quedaba de él ya se adivinaba que
se trataba de una obra maestra de artesanía. Una cresta con forma de
dragón descendía por su centro hasta que la cabeza del animal se
encontraba con otra similar que surgía de la máscara facial, la cual
incluía cejas, protector nasal y bigotes. Dos defensas laterales y una
trasera completaban el conjunto, cuya superficie estaba dejorada con
imágenes heroicas o bélicas.
Otros artefactos del tesoro como el elaborado cierre de bolsa, joya
única en su clase,que esta decorada con los llamados híbridos (figuras humanas mezcladas con figuras de animales) y también hay 2 aves en la zona central de la pieza. Mantiene la tradicióm preromana por su disposición geométrica y por la aplicación y el uso de la policromía;y la tradición celta por sus formas curvilíneas.
Las espectaculares hebillas o la espada finamente
grabada dan una idea de la importancia de la persona que descansaba
allí, probablemente un rey. Objetos de uso cotidiano como calderos
colgantes de estilo celta, una lira o una piedra de afilar engastada en
bronce como un cetro fueron también incluidos para que pudiese
utilizarlos en la otra vida.